

En 1917 un joven Pedro Pavone Voglino, decidió dejar su tierra natal, región de vinos de Piamonte, Italia, para emprender un largo viaje al Nuevo Mundo. Fue su instinto pionero el que lo trajo a Chile y le permitió conocer posteriormente las bondades y la belleza del Valle del Maipo.
Encantado con el paisaje de la zona y sus particulares características para la producción de vinos, decide echar raíces y en 1931 adquiere los terrenos que se convertirían en lo que hoy es Viña Santa Ema. Por ese entonces comienza con la producción de Uvas para Vinificación, que por su calidad serían vendidas a conocidas viñas chilenas. En la pequeña localidad de Isla de Maipo se casa con Marta Arbea Perrot, con quien forma una familia que hasta el día de hoy vive en Isla de Maipo.
En 1956, Don Pedro junto al mayor de sus hijos, Félix Pavone Arbea, comienzan a producir y comercializar vinos embotellados que serían reconocidos por la industria y los consumidores hasta hoy en día. Don Félix Pavone se convirtió en el continuador de la obra de Don Pedro. Establecido en la casa familiar de Isla de Maipo, se casa con Catalina Moreno y tienen cuatro hijos: María Cecilia, Félix, Rossana y Pilar, que han estado trabajando activamente en la Viña desde su juventud.
A finales de la década del 60 se realiza la compra de un importante viñedo en el Valle del Cachapoal, área de Peumo. Esta zona es particularmente reconocida por sus cepas tintas de alta calidad, como Carignan, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah y por supuesto Carmenère.
En 1986 se exportan los primeros vinos, siendo Brasil el primer mercado externo para la Viña. En la actualidad los vinos Santa Ema se exportan a más de 30 países de América, Europa y Asia. Estados Unidos es el principal mercado, donde Santa Ema está consistentemente entre las 10 Viñas Chilenas de mayor venta.
En Chile, Santa Ema ha logrado consolidar una sólida posición al convertirse en una de las Viñas Chilenas con mayor venta en el segmento de Restaurantes, Hoteles y Tiendas Especializadas.
En el año 2003 se inaugura una moderna planta de vinificación, la bodega ‘El Peral’. Localizada también en Isla de Maipo, en medio de 50 Hectáreas de viñedos propios, esta bodega cuenta con una capacidad 3,2 millones de Litros, y con la más alta tecnología disponible para la producción de vinos finos. Además de sus altos estándares tecnológicos, el diseño de arquitectura de la Bodega El Peral ha recibido numerosas distinciones y se ha constituido en un hito en la localidad.
A través de los años, Santa Ema ha recibido importantes reconocimientos a nivel nacional e internacional. Es destacable la obtención de numerosas medallas en concursos como el Concours Mundial de Bruxelles y distinciones de prestigiosas Revistas Internacionales del rubro. Entre las más recientes cabe mencionar las de Wine Spectator – Top 20 World’s Finest Value Brand – las de Wine Advocate – 4 vinos con ratings por sobre 90 puntos – y las de Wine & Spirits, Value Winery of the Year.
La distinción más importante para Santa Ema es la preferencia de sus consumidores en todo el mundo, que valoran el oficio de tres generaciones dedicadas a la producción de vinos de calidad, consistentemente.









